domingo, 16 de octubre de 2011

Todos los niños crecen, excepto uno.

Había una vez una niña de dos años, su nombre era Wendy Moira Angela Darling, pero todos la llamaban Wendy. Un día jugando en el jardín, cogió unas florecillas y se las llevo corriendo a su mamá. Ella la miró dulcemente y exclamó ¿Por qué no puedes quedarte así para siempre? Entonces Wendy comprendió que no podía tener dos años el resto de su vida. Dos es el principio del fin, y el fin es comenzar a crecer.

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