Nocturnidad y alevosía, un momento íntimo. Incontrolables, frenéticos, abusivos. Ladrones de nuestra propia respiración. Creadores del caos de un solo mundo, nuestro mundo. Hiciste crecer este sentimiento a raíz de la corrupción de nuestras pieles, sin alterar la brecha emocional, o al menos eso pensaba yo. Porque fui la ingenua-victima, del homicidio en primer grado en tus manos, y me condenaste a la peor cadena perpetua que conoció mi piel extendiéndose hasta mi corazón.
Raquel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario